Entre el sector de La Pampa y las laderas que suben hacia la meseta, la diferencia de suelos en Alto Hospicio es drástica: de arenas limosas con costras salinas a gravas mal graduadas de origen aluvial. Esta variabilidad obliga a que cada movimiento de tierra parta con un ensayo Proctor bien ejecutado. Sin la curva de compactación correcta, un relleno se asienta en semanas. Nuestro laboratorio procesa muestras de toda la comuna —desde El Boro hasta Santa Rosa— aplicando los procedimientos de la norma NCh1534/1 y NCh1534/2. La clave está en controlar la energía de compactación: el Proctor Normal para bases granulares de tránsito liviano y el Modificado cuando el proyecto exige densificación máxima, como en plataformas industriales. En Alto Hospicio, donde el clima desértico acelera la evaporación, la humedad de moldeo debe ser precisa; cualquier desvío en obra se traduce en capas sueltas. Complementamos el servicio con densidad en cono de arena para verificar que el grado de compactación en terreno alcance el 95% o más del valor de laboratorio.
Un punto porcentual de humedad por debajo de la óptima en Alto Hospicio puede significar 100 kg/m³ menos de densidad seca en obra.
